16 agosto, 2011

Experiencias negativas esperadas en el embarazo

El embarazo es un periodo de reorganización y transformación en muchas áreas de la vida de una mujer y también, es un periodo sensible para desarrollar alteraciones en la salud mental. En Chile, el 7% de las embarazadas presenta depresión, y el 35% presentan síntomas ansiosos y depresivos leves. Con un fin preventivo a continuación, se presentan  las experiencias negativas  esperadas en cada trimestre del embarazo.
Experiencias negativas esperadas en el embarazo

Primer trimestre
·         Rechazo o ambivalencia hacia el embarazo
·         Adoptar una actitud de enferma
·         Temor a anomalías del bebe asociadas al consumo de alcohol y consumo de tabaco
·         Angustia ante la posible interrupción del embarazo

Segundo trimestre
·         Malestar por los cambios corporales.
·         Malestar por no sentirse tan atractiva como antes.
·         Tomar distancia emocional del bebe no nacido, si se presentan dificultades en el embarazo.
·         Malestar por dejar sus actividades, en el caso que esto suceda, molestándose con la pareja  o pares que lo siguen haciendo.
·         Cabe destacar que cualquiera de estas experiencias esperadas en el embarazo también pueden resultar en una dificultad permanente que requiera de un manejo profesional.

Tercer trimestre
·         Ansiedad frente al parto y al dolor.
·         Temor  perder el control durante el parto.
·         Temor a malformaciones y muerte del hijo.
·         Temor de perder a la pareja.
·         Temor a repetir una depresión postparto.
·         Ansiedad por el rol parental.

Cabe destacar que cualquiera de estas experiencias esperadas en el embarazo también pueden resultar en una dificultad permanente que requiera de un manejo profesional.

Ps. Carolina González E.

14 agosto, 2011

Sabias qué....

Los niveles elevados de estrés durante el embarazo se han asociado con una serie de complicaciones prenatales y problemas tales como parto prematuro, bajo peso al nacer y puntuaciones de Apgar, y el mayor uso de los servicios de cuidados intensivos de la unidad neonatal.

Fuente: Urizar G. y Cols.,( 2004)

12 agosto, 2011

Depresión postparto


Este término, hace referencia a una variedad de condiciones, entre ellas la disforia del postparto que se presenta en el 50 a 80 % de las mujeres. Esta condición está dentro de lo esperado y se presenta dentro de los 10 primeros días después del parto. Sus síntomas son moderados y transitorios y no influyen en el cuidado del bebe.

La depresión postparto  en particular, se manifiesta como un cuadro depresivo mayor que interfiere en el funcionamiento diario y requiere tratamiento inmediato. Este cuadro puede presentarse en cualquier momento del primer año después del parto. Estas madres logran sobrellevar la carga de su bebé y las tareas de la casa, pero su placer por la vida se ve gravemente afectado y puede que toda la familia sufra consecuencias a largo plazo. Pueden presentar dificultad para dormir, sentimientos de culpa, agobio, irritabilidad, aumento de la ansiedad, el llanto y el miedo sin acusa aparente.

Si crees que puedes estar deprimida, existe la escala de Edimburgo, que es un cuestionario auto aplicable para evaluar depresión postparto disponible en internet. Si necesitas ayuda o quieres que te envíe el cuestionario envíame un mensaje.

Carolina González E.
Psicóloga 

09 agosto, 2011

Carencia de Maternaje


Los niños sostenidos, acariciados y respetados están en paz consigo mismos. No necesitan luchar por un territorio emocional, porque les sobra. No hay guerra interna o externa para librar. No les incumben las peleas. Los niños amparados y fusionados saben que obtendrán lo que necesitan. Esa es la experiencia cotidiana que repiten a cada instante y que conforman una rutina sin sobresaltos. Así se establece la seguridad interior y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de esos seres. Sentirse seguros, amados, tenidos en cuenta, estables y con total confianza en ellos mismos y en los demás...será obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de sus vidas.

Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas.
Laura Gutman

06 agosto, 2011

Colecho y lactancia


A proposito de la nota de colecho comencé a buscar informacion sobre los ultimos estudios en relacion al tema y me encontré con algunas investigaciones  que relacionan el colecho como una ayuda a la lactancia que me parece significativa.

En Japón, donde el colecho y la lactancia materna (en ausencia de tabaquismo de la madre) es la norma cultural, las tasas del síndrome de muerte súbita del lactante son las más bajas del mundo. Para las madres que lactan, compartir la cama hace la lactancia más fácil de manejar y prácticamente duplica la cantidad de sesiones de la lactancia materna al tiempo que permite a las madres y los niños a pasar más tiempo durmiendo. La mayor exposición a los anticuerpos de la madre que viene con la lactancia durante la noche puede potencialmente, reducir las enfermedades infantiles. El colecho ayuda que las madres a dar de lactar en la noche y se ha visto que esto las anima a dar el pecho  un número mayor de meses, de acuerdo con el Dr. Helen Ball estudios en la Universidad de Durham, esto mismo podría reducir las posibilidades de las madres a desarrollar cáncer de mama.

La composición baja en calorías de la leche materna, exquisitamente ajustadas para el intestino de los bebes, requiere que estos sea alimentados frecuentemente de noche asi como de día, esto nos ayuda a antender porque se necesita un cambio cultural e incorporar el colecho en nuestras practicas.

Fuente,James J. McKenna Ph.D.

01 agosto, 2011

Conociendo a mi hijo. Las diferencias temperamentales y su impacto en la crianza.


Imaginemos que vamos al primer evento social de nuestro hijo, un primer cumpleaños de un amiguito.  Cuando llegamos a la fiesta nuestro hijo se aferra a nosotros, no quiere estar solo aunque lo alentemos a jugar con los globos y con los otros niños, se muestra asustado y prácticamente no quiere ni mirar.  En comparación con los otros niños de la fiesta las diferencias son evidentes, pero, ¿a que se debe esta diferencia?, ¿qué hace que unos niños sean más activos o mas sociables que otros?  La respuesta está en el temperamento, este se refiere a las diferencias individuales con base genética y por tanto relativamente estables en el tiempo, que determinan en el bebé el estilo de demostrar el afecto, el nivel de actividad y de atención, y por tanto tiene una clara influencia  en su forma de relacionarse con los otros.

Hay niños más flexibles que se adaptan más fácilmente, tienen ritmos regulares de alimentación  y sueño,  y en el otro extremo, están los niños que son más irritables, que  necesitan más tiempo para adaptarse a las rutinas, personas y lugares, y son mas irregulares en las funciones biológicas. Entre estos dos extremos se encuentran los niños más cautelosos, que en una situación nueva se adaptan con lentitud y muestran respuestas negativas pero no muy intensas.

Las características propias de cada hijo y  como uno lo percibe, van a resultar en una relación particular. El no considerar estas características particulares y por ejemplo criar  a todos los hijos igual y sin considerar las diferencias temperamentales, implica crear riesgos perjudiciales para la relación y la salud de tu hijo.

Algunas consecuencias
  • Sensación de incompetencia por parte  del cuidador.
  • Oscilación en la forma de cuidar al niño.
  • Explicación negativa sobre los comportamientos del niño.
  • Afecta su autoestima
  • Aprendizaje de estrategias de autorregulación poco adaptativas (pegarse, cabecearse)
Por esto se hace necesario que los padres seamos flexibles para entender y respetar los sentimientos del niño, entendiendo sus ritmos y tiempos particulares para adaptarse a cada tarea y a  cada lugar. Entender por ejemplo las sensibilidades a estímulos  como a ruidos, texturas, luz. Por ejemplo, hay bebés que no soportan que los bañen, la idea es buscar alternativas entendiendo su malestar, y no interpretar que lo hace de mañoso o de pesado ya que al tener esa actitud no entregamos  el apoyo y guía que necesitan  para poder regular su estado emocional.

Carolina González E.
Psicóloga


Fuente.
Carranza J., (2003). El temperamento en la Infancia.
Ascanio L., Pollak D. Cols. (2011). Programa de Intervención para el Fomento del Apego y la Parentalidad Positiva: A.M.A.R.-Terapéutico.

05 julio, 2011

A.M.A.R.


En mi interés de ofrecer un servicio de calidad y efectivo, les cuento que estoy certificada comofacilitadora en el programa para el fomento del apego en familias con hijos de 1 a 4 años de edad: A.M.A.R Terapéutico, por la Universidad del Desarrollo.
Este programa de 6 sesiones, consiste en ayudar a los papas a fortalecer habilidades concretas que le permitan ayudar a sus hijos frente a situaciones de estrés, comprendiendo mejor las conductas y emociones del niño. Al tener estas habilidades concretas se promueven relaciones más armónicas, más cooperadoras y por tanto más felices.
Pueden encontrar más información en mi página web. De todas maneras si tienen alguna pregunta no duden en escribir.

Ps. Carolina González E.
Psicóloga.

21 junio, 2011

La agresión en la infancia (2da Parte)


En esta segunda parte  de la nota, La agresividad en los niños, quiero centrarme en cómo los padres pueden  prevenir las conductas agresivas de sus hijos,  lo que  a largo plazo los puede ayudar a tener una adolescencia con menos problemas y más adaptativa.

Como mencioné en la nota anterior, la conducta agresiva puede verse influenciada por varios factores (biológicos, familiares, temperamentales etc.). En esta nota me centraré en los aspectos familiares, específicamente en  los estilos de crianza.  Hay estudios que han demostrado  que los estilos de crianza excesivamente autoritarios o por el contrario excesivamente permisivos, favorecen la aparición de conductas agresivas en el niño. Concretamente, la falta de apoyo y de afecto, el uso del castigo para controlar la conducta del niño, la falta de supervisión y comunicación y sobre todo una  disciplinainconsistente se asocian con conductas más agresivas.  De forma opusesta, un estilo de crianza  caracterizado por altos niveles de apoyo, supervisión, comunicación  y flexibilidad actúa como factor protector de la conducta agresiva.

Uno de los aspectos importantes a considerar en la crianza es el establecimiento de los límites. La evidencia señala que la consistencia en la aplicación de éstos y acompañado de una explicación de las razones para cumplirlos  por parte de los hijos se asocian con niños menos agresivos. Por el contrario, cuando se establecen los límites de forma agresiva (física y verbalmente) acompañada por un bajo nivel de razonamiento, en donde no se escucha el planteamiento de los hijos, no se explica y solo se impone la norma, generan más conductas agresivas en los hijos comparada con una  disciplina menos agresiva.


Como prevenir
Lactantes (0-1 año):
  • Aprender a leer las señales del bebé.
  • Los bebes se sienten seguros y amados cuando se responde  adecuadamente a su  llanto y a sus necesidades.
  • Entregar estimulación física, visual y táctil. (Cuidado con la sobre estimulación)
  • Poner sus casas a prueba de niños.
  • Tener redes de apoyo para cuando se sientan cansados o estresados y sientan que pueden agredir al bebé.

En los infantes y preescolares.
  • Destinar tiempo para el juego ya que este promueve relaciones positivas.
  • Estimular el desarrollo del lenguaje. 
  • Estimular el desarrollo de las competencias sociales y emocionales.
  • Premiar la buena conducta dando atención, estímulos y palabras de refuerzo.
  • Manejar adecuadamente las separaciones.
  • Enseñar a los niños a calmarse cuando tengan pena, rabia,  ayudando a su verbalización a trravés del etiquetado de sus emociones.
  • Tener expectativas realistas de la conducta de sus hijos (de acuerdo a la edad de cada niño).
  • Cuando los pequeños tengan conductas agresivas, guíalo en la resolución del conflicto siendo coherente, calmado y no punitivo. Recuerda que eres su principal modelo.
  • Mantén rutinas que resulten predecibles para el niño.
  • Estimular la resolución de conflicto.

Se  debe tener cuidado con  etiquetar a los niños de "agresivos"  ya que como mencioné, es en la infancia temprana cuando más se dan las conductas agresivas y cuando se aprende a controlarlas. Desde esta perspectiva, se debería tener en cuenta que ciertas conductas agresivas corresponden al desarrollo esperado de los niños. Sin embargo como padres habría que buscar ayuda cuando los niños reiteradamente: tienden a hacer daño a otros (ya sea física y/o emocionalmente), cuando rompen las cosas de los demás y también cuando presentan agresiones verbales donde  insultan, critican, amenazan, discuten o culpan a otros. Todas estas,  son expresiones inadecuadas de agresión que requieren de atención por parte de los padres o de los cuidadores.

Carolina González E.
Psicóloga.
Diplomada en Apego y Teorías Actuales Del Desarrollo.
UDD