Quizá la mujer de mi generación (30- 40’) se sienta identificada. Yo como madre y psicóloga apuesto por la crianza con apego, crianza natural, o crianza instintiva o como quieran llamarle. Desde los relatos, la investigación a mi propia experiencia me doy cuenta que los niños son más sanos y felices y por tanto los padres también.
Creo que es necesario dejar en claro que el apego no se refiere a tener a los niños todo el tiempo encima, ni a sobreprotegerlos, ni tampoco se refiere necesariamente al contacto físico, sino a un tipo de relación que se establece. El apego, tiene que ver con una necesidad biológica inherente al ser humano que le permite relacionarse, comunicarse y protegerse, y por tanto sobrevivir y desarrollarse. Para que se desarrolle un vínculo de apego necesitamos que sea una relación estable en el tiempo, constante y muy importante, que regule el estrés que presenta el niño. Este estrés puede relacionarse con sus necesidades tanto fisiológicas como emocionales.
Mucho se habla del apego pero lo importante es establecer una relación de apego seguro con el niño, en donde se está cerca , se le contiene, protege y calma frente al estrés y por otra parte también se facilita la autonomía y la exploración, actuando el cuidador como una base segura. Entonces la buena crianza está en saber cómo, ser constantes y predecibles en la forma en se alivia el malestar de los niños.
Para poder captar estos malestares es necesario tener respeto por nuestros pequeños. Una relación basada en el respeto es fundamental y no solo me refiero al respeto padre hijos sino también al revés. La necesidades de los niños son igual de importante que las tuyas, ellos necesitan sentirte cerca, jugar contigo, hablar y que tú te intereses genuinamente en su forma de conocer el mundo, en el fondo que estés física y mentalmente disponible para tu hijo.
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(publicado en la página web)
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